11 septiembre 2014

Reverdecer



¿Cómo lo hacen? Tocan fondo y vuelven. Parece como si fuera un saludable deporte, su reverdecer.

Desde mi terraza se ve la pared del piso superior de una casa cercana. No tiene ventana. Es sencillamente una pared. Pero es una pared vestida con una enredadera. 
Ahora, sólo porque además tampoco es bueno hablar tanto de paredes, voy a proceder a hablar sobre la enredadera.
No tengo suficientes datos científicos disponibles para sostener mis argumentos sobre un ser vivo del reino vegetal que se extiende en densas ramificaciones, desde la esquina inferior izquierda de la pared, en diagonal, hacia el sol, o al menos hacia el arriba, en la pared, que mas se lo acerque.
Sólo sé que en algunos momentos del año aparenta morir. Y eso me fascina.
Aquí es válido decir que no es que sea tan ingenuo como para no haber notado nunca que las plantas se deshojan en otoño y reverdecen en primavera, no, no sería ese el caso. Dicho esto, prefiero mirar con mas detalle la arista filosófica, la enseñanza de otro sobreviviente, que se fuma el smog, las puteadas, la caca de las aves y las ondas de radio, todos los días. Como uno. Como la vida.
Debo admitir que esto es un poco la idea de fantasear sobre los porqués del comportamiento, o lo que fuese que en realidad motive a las enredaderas a de repente esconderse en lo decrépito sin luz, en algún lugar oscuro y recóndito de su propia raíz. Ya había mencionado que no importa lo que diga la ciencia sobre la excitación, como motor de las plantas.
Es egoísta creer que existe este diálogo estacionario sólo porque sopla el viento, llueve o sale el sol. Y es que la interacción entre una enredadera y un tipo como uno, que mira desde su terraza, fumando siempre, como un pelotudo; como si alguien mirase la película de su absurdo, en sepia tal vez; no puede ser sólo una necesidad de plenitud biológica de un ser material, que se alimenta, se organiza y se desorganiza en el tiempo. No. Me niego a creer también que esta fascinante representación de la vida y la muerte, frente a mis ojos, brindada por esta enredadera en particular, que usa una paleta de colores exquisita; se presente en mis pensamientos porque mi experiencia organiza unos datos y después me ofrece un poco de la miel de la imaginación. Habladurías.
Quisiera poder tener ese humor cíclico y constante, que evoque en mi entorno las mas definidas y delicadas sensaciones. El arte de espejarse en otro. 

18 mayo 2014

Contraluz


Este es tu desierto.
Tu necrópolis, metrópolis.

Hay algo oscuro que termina.
El ente este camina hacia el sur.
Todo camina
al sur.

Esta es tu montaña.
Tu cabida, olvidada.

Hay eso oscuro que termina.
El siglo entero camina hacia mí.
Todo camina
hacia mí.

Este es tu espejo.

Tu portal real.

¡Maldito algo oscuro que acaba por empezar!



Recuerdo que caminé hacia el sol.





04 marzo 2014

Balance I

 

Creer que estoy preparado

para desaparecer

para alcanzar un estado claro

y ya nunca pertenecer

ni pretender participar

ni temer, partir o amar.

 

Confiarle todo al destino

para ser olvido/

para insistir en el movimiento

y ya no ser

ni siquiera no ser

ni querer deber tener.

 

Es el cansancio de mis huesos,

mi espectro aturdido,

mi anhelo de algo…

No lo sé.

Estaré disperso, aburrido,

acaso simplemente no esté.