Entonces,
cada impresión de mi vida en un sorbo fatal.
Cada intención, mi vida, es nada que perder.
Entonces,
la pulsión de mis días, idea del final…
Temor insoportable,
silencio de yacer.
silencio de yacer.
Así es que represento el rigor.
Incierto, abyecto, procaz.
Así nomás.

Wow! Trágico. Me encanta. Hace rato que pienso que vivir no es más que morir de a cachos. Estar dispuesto a ceder frente a la muerte todo el tiempo, estar dispuesto a morir cada segundo, estar dispuesto, y tener el coraje, de beber el "sorbo fatal" en todo momento. Saber vivir no es más que saber morir, preciosa paradoja budista.
ResponderEliminarEsta pequeña reflexión la suscitan estos pocos, aunque intensos, renglones. Te mando un abrazo. - Germán.
¡Gracias, Germán!
ResponderEliminar