Siete cajones, seis puertas.
Muy poco pique, malsana
deuda.
Los picaportes no cuentan.
El hartazgo se suma a la
resta.
¿Quién me presta?
¿Quién detesta este escozor?
Varias razones, indefinidas
vetas.
¿Serías siquiera? ¿Pondrías
valor?
Nueve baldosas, ocho cordones.
Tanta miseria, no quedan
calles afuera.
Los citadinos descuentan.
La agitación de las ventas.
¿Quién empeña?
¿Quién usura este dolor?

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