Somos vos y yo y las
capitales:
.
Somos nones, aunque iguales:
imposible separarse de las
horas más nuestras.
Somos esa vigilia constante.
¿O un paisaje del deseo
-puertas al destino-,
cual silencio en el camino
de la entera coincidencia?
Somos ese sueño partido.
¿O encontramos la manera
–amor mío-
de sentir cada suspiro
propio, como si del otro fuera?
Somos ciertos; fatales; totales.
Suficiencia de la ausencia,
corazón en vilo.
Somos el tiempo, signo impensable.
Imperfectos e inefables,
imposibles y aturdidos.

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